¡Hola, pandas! Últimamente no sé que me pasa que no encuentro ni las ganas ni la motivación para escribir. El estrés de las clases y los cercanos exámenes me tiene aislada en un mundo aparte. En realidad, ni siquiera estoy emocionada por la navidad como otros años. Lo bueno es que ya solo me queda una semana de clase hasta las vacaciones de navidad donde cogeré un par de días para desconectar y finalizar algunos proyectos antes de que empiece el año.
El día de hoy os vengo a hablar de una de mis series favoritas, Outlander. En el último año he tenido un gran bajón en cuanto a las series y apenas sigo series. Sinceramente, Outlander es la única serie que sigo al día y se más que nada porque no me podría esperar a que estuviera la temporada completa y por el miedo a encontrarme algún spoiler.
La tercera temporada de Outlander se ha emitido en el canal Starz entre septiembre y diciembre de este mismo año. La temporada consta de 13 capítulos de unos 50 minutos de duración aproximadamente, a excepción del capítulo 3x06, A. Malcom, que dura 1 hora y 20 minutos. La primera parte de la temporada nos cuenta lo que fue de Jamie y Claire tras la batalla de Culloden, cada uno en dos líneas de tiempo diferentes.
* Atención, esta crítica contiene SPOILERS de la temporada. No leer si no la has visto.


